El mono de Heidelberg, símbolo pintoresco

Mono de Heidelberg

«¿Porqué me estás mirando?

¿No has visto el mono de Heidelberg?

Mira a tu alrededor y verás más monos como yo»

 Si vais a Heidelberg hay muchas fotografías que os traeréis de recuerdo. Su centro histórico, el castillo, la universidad, la silueta del río Neckar… Pero la que no falta nunca en cualquier viajero es la que nos podemos hacer con el mono de Heidelberg, uno de los símbolos curiosos de esta ciudad.

Esta peculiar figura la encontramos en el Puente Carlos Teodoro, una de las construcciones más representativas de Heidelberg. El mono se halla junto a la Puerta de Carlos, las torres vigías que se abren en la ciudad para acoger a todos los que cruzan el puente. En realidad es una escultura pequeña, que pasaría desapercibida si no fuera por la gran cantidad de gente que hay siempre a su alrededor esperando para hacerse la foto tradicional.

Fue realizada por el escultor Gernot Rumpf en 1979, como réplica a la anterior que databa del siglo XV. La antigua fue retirada por el Príncipe Elector Karl Theodor, a quien no le gustaba que en su hermoso puente estuviese la estatua de un mono. Sin embargo, la ciudad de Heidelberg le cogió tanto cariño que, ya en el siglo XX, decidió que se volviera a colocar en él.

Al tener la cabeza hueca, la fotografía más recurrente es la que se hace todo el mundo usando el mono como casco. Como siempre, hay numerosas historias y leyendas que corren alrededor de esta escultura. La tradición dice que si la tocas tendrás buena salud y volverás algún día a Heidelberg. Los versos que acompañan a este artículo en la parte posterior pueden leerse precisamente en la propia estatua.

Fijaros también en el pequeño espejo dorado que porta en su mano. Dicen los lugareños que no hay que acercarse mucho a él, ya que según el mono en él veremos otro ejemplar de su especie… Claro, al reflejarnos…

Foto Vía Image Kind

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