Idar-Oberstein, ciudad de leyendas

Idar Oberstain

Idar-Oberstein es una preciosa comarca de poco más de treinta mil habitantes en el estado de Renania-Palatinado, provincia de de Birkenfeld; mundialmente famosa por sus minas de piedras preciosas y por el prestigio de medio siglo de su Escuela de Artillería, tiene muchísimo para visitar, explorar y disfrutar todos los días del año.

Se encuentra en la región de Nahe, y es uno de los destinos turísticos más populares, entre los que buscan contacto con la naturaleza, salud y bienestar, los lugares históricos, el vino borgoña y la gastronomía, con el ingrediente de las fabulosas gemas, además de ser la puerta de entrada a la Ruta de las Piedras Preciosas.

Aquí nos esperan las minas, fortalezas y castillos y museos, todo esto combinado con deportes y pasatiempos, pues siempre hay algo que hacer en Idar-Oberstain.

La vida de esta villa desde hace quinientos años tiene como eje las piedras preciosas; podremos aprender más acerca de esto en el Museo de Gemas, el Edelstein Museum, y también en el Museo de Idar-Oberstain, que funciona en el antiguo mercado y que nos recibe con sus impresionantes colecciones de minerales, una de las más grandes de Alemania, y demostraciones de la artesanía local de grabadores, orfebres y plateros.

Veremos también el monumento industrial de Jakob Bengel: en el apogeo de la industria de la joyería llegaron a trabajar cinco mil personas en los talleres, y una de las pocas que quedan es la fábrica de joyas Jakob Bengel. Esta fábrica tiene un sector histórico que se puede visitar; es un conjunto único de edificios que abarca parte de la fábrica construida en 1873, viviendas de los trabajadores, y la original Villa Bengel, que es un centro de creación, diseño exposición y venta de joyas.

Verdadero símbolo de la ciudad es la Felsenkirche, iglesia tallada en la roca, que se construyó entre 1482 y 1484, según cuenta la leyenda, como expiación por un fratricidio; levantada un nicho natural,  alberga un retablo de extraordinaria belleza pintado por un maestro desconocido de la Escuela de Maguncia. Valiosos murales, tallas ornamentales, y el órgano Stumm en interior que debió desplegar un sonido impresionante.  También,  una pila bautismal gótica, pinturas renacentistas del conde Sebastián e imágenes barrocas de los apóstoles.

Queda mucho en el tintero, como el castillo de la ciudad vieja tallado en la roca hace mil años o el ciclismo y senderismo por los caminos de la montaña; Idar-Oberstain nos espera con el brillo,  perfección y creatividad de sus piedras preciosas.

Foto vía: F.d.V.

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