Hermosa arquitectura en Amberg

Stadbrille en Amberg

La excelente ubicación de Amberg en el corazón de la región del Alto Palatinado en Baviera entre Núremberg y Regensburg, y sin mencionar los paisajes arquitectónicos que ofrece, hacen que sea un excelente lugar para ir de visita. Esta ciudad que se encuentra en el río Vils se volvió importante en el siglo doce por sus mercaderes, que transportaban principalmente sal, granos y mineral de hierro por las aguas que por allí pasan.

Amberg es usualmente nombrada como la capital no oficial de la región del Alto Palatinado y ha logrado mantener su patrimonio único, que los visitantes logran ver particularmente en la arquitectura de esta población. La muralla del pueblo ha sido preservada casi intacta y existen varias edificaciones históricas que están esperando para que las explores.

Uno de los símbolos de esta ciudad y posiblemente su lugar más famoso son los «anteojos del pueblo» o Stadtbrille. Ellos forman parte de las fortificaciones del pueblo y conectan el Castillo Nuevo con la armería. El río Vils pasa a través del casco histórico debajo del puente de dos arcos que es muy popular particularmente entre los fotógrafos.


Amberg

Las dos entradas de los arcos logran reflejarse en el agua del río que pasa por debajo de ellos y lucen como un par de anteojos, de donde obviamente saca su apodo. Teniendo en cuenta que este lugar hace parte de la fortaleza de la ciudad, en el pasado estos arcos podían ser sellados con rastrillos o portezuelas para así proteger a la población de los invasores.

Aparte de la Catedral Regensburg, la Iglesia de San Martín de Amberg es la más grande y la más importante de este tipo de construcciones en la región del Alto Palatinado. Este lugar tiene una torre de cerca de cien metros de alto que parece que se elevara saliendo del río Vils y en esta iglesia también se encuentra la campana más antigua del pueblo. La construcción de esta basílica se inició en el año 1421 y tomó cerca de cien años en completarse, luego de que fue financiada por los residentes prósperos de la población.

En esta población existe una historia muy particular que dice que desde 1728 las parejas que quisieran casarse por la iglesia por ley debían tener una casa en la población. Un residente de la ciudad muy inteligente tuvo una idea para ayudar a las parejas que no tenían una propiedad. Él construyó una pequeña casa en medio de dos casas vecinas y la vendía a las parejas que quisieran casarse, durante que tiempo que fuera necesario para cumplir con la ley.

Esta casa muy pronto obtuvo el nombre de «Eh’häusl» que en el dialecto local significaba «la pequeña casa del matrimonio». En la actualidad este lugar se ha convertido en el hotel más pequeño del mundo y es un sitio en el que puedes disfrutar de todas las clases de comodidades de lujo. Y si no te quieres quedar allí, simplemente pasa por este lugar para que veas un lugar realmente histórico.

Foto 1 Vía: nemracc

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Categorias: Baviera, Otras ciudades de Alemania


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