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Colonia, mezcla de industria y cultura

Por detrás de Berlín, Hamburgo y Munich, surge Colonia como la cuarta ciudad más populosa de Alemania y la primera del estado federal de Renania del Norte-Westfalia, por delante de su capital administrativa Düsseldorf. Surcada por el Rin, Colonia refleja su aspecto más dinámico ante este adorado río, de ahí que se puedan encontrar animadas terracitas a lo largo de sus riberas, donde degustar la gastronomía local o probar alguna de sus sabrosas cervezas.

Resulta curiosa esta estrecha relación con un río cuyas crecidas han tenido normalmente desastrosas consecuencias en la ciudad, hasta el punto de que tras la última inundación en el año 1995 se empezó a plantear el desarrollo de un cuidadoso plan de protección en forma de paredes móviles o estáticas que llegaran a los 12 metros de altura e impidieran la entrada del agua en el casco antiguo.

Igual que la ciudad alemana de Frankfurt, que acoge la sede del Banco Central Europeo, también Colonia fue escogida por la Unión Europea como lugar definitivo para la sede de la Agencia Europea de Seguridad Aérea.

En general, se trata de una ciudad comercial y del epicentro de la región industrial de Renenia del Norte-Westfalia que, junto a Rin-Meno y el Ruhr, constituyen las tres grandes áreas industriales de Alemania. Ahora bien, esto no debe llevarnos a confusión, porque Colonia no sólo son negocios, sino que también representa un lugar acogedor y divertido donde los carnavales alcanzan su máxima expresión y las manifestaciones culturales se dilatan en una extensísima historia.

Por lo que respecta a sus monumentos, la principal atracción turística de Colonia es su catedral elaborada en estilo gótico. Pero no se trata de cualquier catedral gótica, sino de la más grande de Alemania y una de las más grandes del mundo, cuya construcción se inició, curiosamente, para alojar las supuestas reliquias de los Tres Reyes Magos.

Los orígenes de esta increíble construcción se remontan al año 1248, cuando el antiguo Dom fue derruido con el fin de dejar paso a una edificación gótica digna de contener los restos de los Reyes Magos. Así, sobre las antiguas bases romanas y carolingias comenzó a construirse el gran coloso.

Desgraciadamente por cuestiones económicas se tuvo que esperar 632 años para ver la catedral terminada. Fue en el 1880 cuando se puso la última piedra en las gigantescas torres y cuando las obras se dieron definitivamente por finalizadas. Desde entonces y hasta nuestros días, la catedral de Colonia se erige como el principal símbolo de la ciudad.