La Unificación de Alemania

Arco de Triunfo

Hasta la mitad del siglo XIX, el territorio de Alemania era un conjunto formado por 38 estados independientes conocidos como la Confederación Germánica, pero que no conformaban una nación propiamente dicha. El proceso de Unificación de Alemania, que tuvo lugar a mediados del siglo XIX y duró dos décadas, estuvo protagonizado por la figura de Otto von Bismarck, entonces primer ministro de Prusia y al que apodaban el Canciller de Hierro por su actitud fuertemente belicista. El fin de este proceso llevó consigo la creación del Segundo Imperio Alemán o Segundo Reich. Este proceso se llevó a cabo sin la participación o aprobación de los pueblos afectados, y fue realizado mediante las guerras y la fuerza. Además, el gobierno resultante se caracterizó por su carácter autoritario y de corte militarista.

Después del paso de Napoleón por Europa, las ansias nacionalistas se adueñaron del viejo continente, y los germanos quisieron conformar también una nación unificada y de mayor peso. Esta iniciativa comenzó con la alianza entre Prusia y Austria para atacar a Dinamarca, consiguiendo con ello los ducados de Schleswig y Holstein, y cuyo dominio sería compartido por los estados vencedores. El siguiente paso de Prusia fue el atacar a su hasta ahora aliada Austria, venciendo en la batalla de Sadowa en el año 1866, y firmando la llamada Paz de Praga. Este tratado otorgaba a Prusia los ducados conquistados a Dinamarca, el reino de Hanover y otros territorios austriacos, tras lo cual Austria decide escindirse de la Confederación Germánica.

Mientras que los estados germanos se unificaban en la Confederación de Alemania del Norte y reconocían a Guillermo I como regente, la derrotada Austria se veía obligada a renunciar a Venecia, que pasaría a formar parte del reino de Italia. Prusia estaba interesada en hacerse con los territorios de Lorena y Alsacia, ambos provincias bajo el dominio francés,y por lo tanto necesitaba un motivo para entrar en guerra con Francia.

En España, Isabel II había sido destronada, y Leopoldo de Hohenzollern (primo de Guillermo I de Prusia) aspiraba a este trono, pero Francia se opuso a esto por no verse rodeada por dos naciones gobernadas por los prusianos. Al poco tiempo, Napoleón III declara la guerra a Prusia argumentando que el rey de Prusia se había negado a recibir al embajador de Francia, pero Guillermo I estaba preparado de antemano. Cerca de medio millón de soldados bajo las órdenes del general Moltke habían sido movilizados de antemano, y derrotaron a los franceses en las batallas de Freschwilier, Rezonville y Saint Privat, rubricando la vistoria definitiva en 1870 en Sedan.

El mismo Napoleón III es tomado prisionero y al conocerse la noticia, Francia decide terminar con el régimen monárquico y dar paso a la III República con León Gambetta a la cabeza. Pese a que la República trató de contener a los prusianos, éstos últimos ocuparon París obligando a Francia a rendirse y a firmar el Tratado de Frankfort, por el que se obligaba a los franceses a pagar una desorbitada indemnización por la guerra y a cederle las provincias de Alsacia y Lorena. Este fue el último paso para la conformación del Imperio Alemán.

Foto vía: nationalgeographic

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Categorias: Historia de Alemania


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