Lindau, ciudad pintoresca en Baviera

Lindau

Desde su pedestal de más de seis metros de altura, el León de Baviera vigila la frontera entre Alemania, Austria y Suiza. Frente a él un enorme faro blanco nos da la bienvenida en barco a Lindau am Bodensee, una pequeña ciudad del estado de Baviera que se halla sobre una isla de la costa noroeste del Lago Constanza.

La isla se encuentra unida a tierra firme a través de un puente y un viaducto. Si hemos de designar una palabra para definir a Lindau creo que la mejor que le quedaría sería pintoresca. Una ciudad llamativa en todos los sentidos: desde que llegas hasta que te marchas. Un enclave que para muchos alemanes es un destino ideal para pasar unos días de descanso. Algo así como una ciudad balneario, pero que también hunde sus raíces en buena parte de la historia medieval alemana.

Además del León y el faro que encontramos a la entrada del puerto, en Lindau encontramos otros monumentos que hay que situar varios siglos atrás en el tiempo. Destaca por encima de todos el Altes Rathaus, el antiguo Ayuntamiento de estilo gótico construido en el siglo XV, y que presenta una hermosa fachada con aires renacentistas de la que emergen unos frescos que representan la historia de la ciudad.

El corazón del centro histórico es la Plaza del Mercado, en la que veremos el Stadtmuseum Lindau, situado en la Casa Cavazzen, sede del museo de la ciudad desde 1929, la Iglesia de San Esteban de estilo barroco y la Iglesia de Santa María, esta última católica y de estilo rococó. No son estos dos los únicos edificios religiosos de Lindau, ya que hay que citar también la Iglesia de San Pedro, situada en la Schrannenplatz.

Si seguimos paseando por la ciudad dos nuevos monumentos nos recuerdan el pasado medieval de esplendor de esta ciudad. En primer lugar la Diebsturm o torre de los ladrones, una atalaya defensiva construida en el siglo XIV, y por otro lado la Mangturm, otra torre defensiva, esta del siglo XIII, que se usó como faro hasta la construcción en el siglo XIX del que puede verse en el puerto.

El pintoresquismo de Lindau lo apreciamos especialmente en sus casas de fachadas decoradas, en el laberinto de sus callejuelas empedradas que nos llevan a dar vueltas y vueltas por un centro histórico curioso y singular. Merece la pena perderse unos días en esta pequeña ciudad, amparados por la mirada protectora del León de Baviera.

Foto Vía Martagb88

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