Wieskirche, la iglesia en la pradera

Wieskirche

Cuenta la leyenda que en 1738, Maria Lori y su esposo, agricultores, vieron que de los ojos de una imagen de Cristo encadenado, tallada en madera, brotaban lágrimas que se transformaron en perlas preciosas: la famosa joya rococó, esta pequeña iglesia que actualmente forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad en Alemania. Es la Wieskirche, la iglesia en la pradera, en el distrito de Weilheim-Schongau, municipio Pfaffen-Winkel, en el Estado Federado de Baviera. Es visitada por un millón de personas cada año; lugar de peregrinación, oración y adoración a la vez que promete conocer la vida aldeana, mundo barroco lleno de esperanza: una experiencia extraordinaria.

La iglesia fue diseñada y construida por Domingo y Johann Baptist Zimmermann en el más perfecto estilo rococó; en el centro se encuentra la imagen milagrosa, sus lágrimas convertidas en preciosas perlas, cantada por el poeta suabo Peter Dörfler: “El prado es un pedazo de cielo en esta tierra dolorosa”.

En su construcción se conjugan los cuatro ejes que dan sentido a la vida según sus autores: el arte, la teología, la luz y la música. El Arte: la suntuosa decoración estilo rococó con sus ribetes de oro, creada por Dominic Zimmermann; la Teología: la imagen religiosa que es adorada por los peregrinos y está dedicada a la salud del cuerpo y el alma; la Luz, por un círculo solar que crea un efecto tan maravilloso que ya se habla del “milagro de la luz”  de la  Wieskirche.    Finalmente la Música, materializada en el sonido del órgano, ya sea en los servicios religiosos como en los conciertos que se organizan para el público en general.

Wieskirche se construyó entre 1745 y 1754, pero a principios del siglo XIX iba a ser demolida; solamente los agricultores de la zona consiguieron salvarla; se logró su restauración devolviéndole el aspecto original y fue reabierta en el año 1991. A esta restauración contribuyeron los más grandes artistas del rococó bávaro, como los hermanos Carpenter. Como entonces, la iglesia permanece bañada en luz y su arquitectura se funde en un estallido de colores entre el blanco y dorado de su arquitectura.

Otros lugares para ver y cosas para hacer: disfrutar de la diversidad de paisajes, visitar los lugares históricos que nos transportarán a la Edad media; conocer el espectacular desfiladero en Petting Bunting, el agua blanca en Böbing, y caminar siguiendo el tortuoso curso de las aguas color verde oscuro del río Lech.

Foto: Wiki Commons

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Categorias: Monumentos de Alemania, Patrimonio de la Humanidad


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