Helgoland, la isla roja

Helgoland, isla roja en Alemania

Si hay un lugar peculiar en Alemania, éste es Helgoland: una pequeña isla de forma triangular, con sólo 2 kilómetros de longitud y menos de dos mil habitantes, roja por el color de los acantilados que la caracterizan, y en la que la normativa municipal prohíbe los automóviles. Si queréis saber algo más sobre este peculiar territorio, atentos al post de hoy:

A pesar de que está situada a considerable distancia de la parte continental de Alemania (a setenta kilómetros de la costa), la zona alrededor de la isla estuvo habitada desde tiempos prehistóricos, y en el año 697, el último rey de Frisia, Radbod, se retiró a Helgoland tras su derrota ante los francos. Su historia no ha estado exenta de vaivenes, ya que la propiedad de la isla cambió varias veces de manos. Por ejemplo, perteneció a Dinamarca y el Reino Unido, y no pasaría a pertenecer a Alemania  hasta 1890.

Funcionó además como base naval en tiempos de contienda bélica, como campo de tiro, y fue arrasada durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, las casas tuvieron que ser reconstruidas tras el conflicto para que la isla pudiese volver a ser habitada. En la actualidad, y tras ese turbulento pasado, es un lugar de vacaciones, con habitantes que hablan, junto con el alemán, una variedad del idioma frisón.

Aunque en muchas ocasiones al hacerse referencia a Helgoland la presentamos como una isla, para facilitar su descripción, lo cierto es que son en realidad dos, pero sólo una habitada. La no habitada es además muy pequeña (0.7 kilómetros cuadrados).  El punto más alto en la isla principal alcanza los 61 metros desde el nivel del mar.

Lo más característico del paisaje de Heligoland son sus acantilados rojos, un color obtenido por la presencia de un tipo de roca sedimentaria que es verdaderamente inusual en la zona del Mar del Norte en la que se encuentra, puesto que no se conocen otras formaciones similares de acantilados en dicha costa. Y además de disfrutar del paisaje, sabed que en los alrededores de la isla se puede practicar el submarinismo.

Existen toda una serie de curiosidades asociadas a Helgoland. Por su actualidad podemos señalar que este territorio presenta muchos puntos de conexión con la descripción de la isla en el Mar del Norte en la que se encuentra la prisión de magos de Azkaban de los libros de Harry Potter.

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Comentarios (2)

  1. Jorge Luis dice:

    En 1990 tuve oportunidad de conocer la bella Isla de Helgoland, en compañia de un gran amigo, WOLFGANG MOELLER. Increible… un paraiso natural. No pierdo las esperanzas de volver algun dia en compañia de mis hijos.

  2. Bernarda dice:

    Bellos recuerdos en febrero del año 2008 estuve en esta isla en compañía de mis sobrinos Nelson estudiaba un doctorado de biólogo marino y la verdad la isla es hermosa no se necesita saber aleman para conocerla es bellisima y volvería muchas veces si pudiera un saludo a su gente

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